Artículo periodístico: Representación de la transexualidad en los medios de comunicación
- camifurrer6
- 15 nov 2021
- 15 min de lectura
Actualizado: 16 nov 2021
En el siguiente artículo periodístico nos centraremos en la transexualidad, la transfobia y los medios de comunicación. La investigación se basará en un análisis del tratamiento y las formas en que se representa la transexualidad en los medios digitales. De esta manera, nos focalizamos, principalmente, en el caso de Tehuel de la Torre.
Los mass media tienen mucho poder a la hora de generar opinión e incluso de influir en las actitudes. La diversidad sexual es uno de los aspectos tratados con frecuencia en noticias, pero ¿de qué forma se representa? ¿Se hace adecuadamente? ¿Se usa un lenguaje adecuado?
Por Furrer Camilo, Guruceta Claudia e Illesca Sofía.

Medios de comunicación y transexualidad
Antes de ahondar con mayor profundidad en el tema es importante resaltar el papel de los medios de comunicación en la actualidad, la manera en la que son utilizados y la influencia que estos generan respecto a diferentes temas.
Bien sabemos que una de las funciones más importantes de los medios de comunicación es la de informar, aportando a la sociedad conocimiento de las distintas realidades, pero también es la de formar. Así, dependiendo del enfoque que se dé a la información, esta servirá para poner en valor o para desacreditar esa realidad. En los últimos años, hemos observado cómo, ya no solo en las noticias, sino que a través de distintos materiales, tales como series, películas o diferentes programas se han ido visibilizando a personas gays, lesbianas o bisexuales, así como los núcleos familiares que van constituyendo. Sin embargo continúan invisibilizando las realidades trans, cuando no ocupando páginas de sucesos violentos en las noticias.
Los medios de comunicación tienen que ser respetuosos cuando ofrecen noticias que afecten al colectivo LGTBI. Hablamos de respeto y no tolerancia, porque esta última significa hablar desde un nivel superior hacia lo que se tolera, implica menosprecio y molestia. El respeto supone reconocer en todo momento los derechos que cada persona tiene, condicionante imprescindible que debe estar presente en la narrativa de cualquier hecho noticiable.
Así, como sociedad en conjunto debemos trabajar para conseguir un periodismo que refleje la realidad de las personas transexuales en todos los ámbitos sociales. Para ello es imprescindible que ellos sientan que son parte de un relato mediático que refleja con honestidad su realidad.
Como hemos dicho, las personas trans siguen muy invisibles en los medios de comunicación y cuando se da alguna información o noticia suele estar acompañada por los estereotipos o prejuicios que todavía se arrastran, como así también la falta de educación de algunos periodistas y medios, al hacer referencia a situaciones de género. De esta forma, hacen visible la falta de conocimiento y destrato que se da al contenido periodístico. Por ello es imprescindible conseguir la normalización de la realidad trans dentro de nuestra sociedad.
Transexualidad
Es necesario definir conceptos con los que trataremos en el texto; qué es la transexualidad. En cuanto a la transexualidad, esta se refiere a una situación por la cual una persona se identifica con un género distinto al suyo por lo que en algunos casos desea un cuerpo acorde con su identidad, vivir y ser aceptado como una persona del género al que siente pertenecer. Es decir, se presenta una discordancia entre la identidad de género y el sexo biológico. Si profundizamos el concepto de género y sexo, ambos vienen de Robert Stotter, quien plantea la diferencia conceptual entre ambas ideas. Para dar una perspectiva de los sistemas de género “se entienden como los conjuntos de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatómico-fisiológica y que dan sentido a las relaciones entre personas sexuadas” (De Barbieri, 1990).
Al referirnos al género, hablamos, generalmente, del masculino y el femenino y nos limitamos a esas dos variantes y las características que conllevan cada uno de ellos, de acuerdo con lo establecido por cada sociedad. Pero, la definición de género alude al conjunto de características diferentes. De esta manera, el término “género” para Susana Gamba es el concepto histórico y social que mujeres y hombres llegaban a cumplir en determinados roles de la época, así también la identidad y los valores se encuentran atravesados por el poder, por la construcción social de la época, por el color, la etnia, edad y estado civil; estos puntos antes nombrados marcaron y aún marcan la diferencia en distintas sociedades atravesadas por sus ideologías.
En este sentido, Judith Butler busca desnaturalizar los conceptos de “género” y “sexo” y producir una ruptura con las categorías generales de estas dos ideas que ya tenemos muy naturalizadas sin ningún tipo de cuestionamiento crítico. Por lo que, Butler nos plantea que es necesario despegarse de ciertos conceptos que “nos vienen dados” para romper con las dicotomías que siempre usamos para referirnos a este tema, con el fin de ampliar la temática del género en otras dimensiones.
Por otro lado, Judith Butler, critica la teoría de que el sexo es natural, es decir, que es biológico y que el género es construido socialmente, porque si esto fuera así, solo se podría pensar dentro de la lógica del binarismo de género, es decir, que solo existen dos géneros (masculino y femenino) y esto presupone la heterosexualidad. La idea de un “sexo natural” se organiza en base de dos opciones opuestas y perpetua la idea de un modelo heteronormativo que rige en la sociedad. ¿Por qué? Porque este modelo impone dos opciones de cuerpos: Ser hombres o mujeres, comportarse femenina o masculinamente y desear al sexo opuesto.
Este planteamiento de Butler es muy interesante y muy visible en la actualidad, porque muchas personas trans no se sienten identificadas con su género, ni con el opuesto (femenino o masculino), sino que se identifican como “no binaries” o “agénero”. Esto es muy interesante porque demuestra que no debemos quedarnos estancados en la binareidad y desplegar nuestra idea de género a otras dimensiones. Además, cabe destacar que estas personas que no se sienten identificadas con el sistema binario piensan que son anormales y así también logramos que la sociedad permanezca en la homofobia y la transfobia.
Podemos decir que la separación de rol es natural e inherente a la condición biológica de los sujetos, o sea, sus características anatómico-fisiológicas; de ahí que género no es lo mismo que sexo. El sexo se identifica, por un órgano sexual determinado, al hombre y a la mujer. Ahora, una definición útil e interesante que nos pareció importante tener en cuenta, la dio la Organización Mundial de Salud (WHO 2005), es la siguiente: La sexualidad es un aspecto central del ser humano a lo largo de la vida y abarca al sexo, género, identidades y roles, orientación sexual, erotismo, placer, intimidad y reproducción. La sexualidad se experimenta y expresa en pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas, roles y relaciones. Mientras que la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas ellas se experimentan o expresan. La sexualidad se ve influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. Estos conceptos son parte de quienes somos, el entendimiento de ellos, es escaso, pero necesario para comenzar a conocernos y comprender desde el respeto.
Por otro lado, y he aquí, nuestro punto de interés, el denominado "transgénero" es el término general que se aplica a una variedad de individuos y grupos que suponen tendencias que se diferencian de las identidades de sexo binarias, hombre o mujer, que normalmente, aunque no siempre, son innatos, y del rol que tradicionalmente tiene la sociedad. Es el estado de la identidad de género de uno mismo (auto-identificación como hombre, mujer, ambos, ninguno, etc.) que no se corresponde con el género asignado convencionalmente por la sociedad (la identificación por parte de los demás de sí se es hombre o mujer en función del sexo genético o físico).
El caso de Tehuel de la Torre
Ahora bien, después de dejar algunas definiciones claras y dar una introducción, podemos centrarnos en el caso particular que vamos a tratar; y este es, el caso de Tehuel de la Torre. Mediante dicho caso podremos hacer un análisis y generar una opinión y/o concientización del tratamiento que los medios masivos de comunicación le dan (o no le dan) a los hechos relacionados con las personas transexuales. Como así también, es importante destacar el rol que mantienen las políticas públicas en situaciones de esta magnitud; el gobierno, el Estado y las medidas que se tomen, están determinadas por ellos, con esto queremos decir, que cuentan con una responsabilidad de actuar por un bien social.
El 11 de marzo último, Tehuel De la Torre, un chico trans bonaerense, fue visto por última vez en San Vicente, municipio ubicado en la Provincia de Buenos Aires. Hasta el día de hoy, se desconoce su paradero y desde entonces su familia y amigos lo están buscando.
Según precisaron a Chequeado desde la Fiscalía de San Vicente (que lleva adelante la investigación), Tehuel salió de su casa, donde vivía con su mamá y con su novia, para ir a una entrevista de trabajo en Alejandro Korn. El encuentro fue con Luis Alberto Ramos, una persona que conocía desde hacía 3 años y que le había ofrecido un trabajo como mozo. Tehuel llegó a ese domicilio y luego fueron, los 2 juntos, hasta la casa de Oscar Montes, un chatarrero de la zona, lugar donde se los ubica a los tres juntos por medio de una fotografía. Luego, el teléfono de Tehuel dejó de emitir señal en las cercanías del domicilio de Ramos y desde entonces se desconoce su paradero.
La fiscal Karina Guyot interrogó a estos hombres y luego pidió la detención de ambos imputados de los delitos de encubrimiento y falso testimonio. El 23 de marzo último Ramos fue detenido y, pocos días después, Montes, también.
Ahora, desde el Ministerio de Seguridad provincial, a través de la Dirección Provincial de Registro de Personas Desaparecidas, se ofrece una recompensa de entre $1,5 millones y $2 millones “a quien aporte datos que permitan dar con el paradero de Tehuel de La Torre, de 21 años”.
La difusión del tema, que adquirió fuerza en las redes y cuya presencia en la agenda mediática se debe al activismo, fue mucho más lenta e inconstante que la de otros “casos” con la misma gravedad que ocurrieron este mismo año. De hecho, a la hora de referirse a esta historia, los programas de TV muestran un enorme y alevoso desconocimiento acerca de las masculinidades trans; además de referirse al tema con cierto “morbo”, escarbando en la vida de Tehuel haciéndolo responsable de su propia desaparición.
Las marchas han repleto partes de distintas ciudades reclamando por Tehuel, su rostro colma cada tanto las redes sociales, su nombre se vuelve tendencia, el caso se invisibiliza en los medios masivos de comunicación y pone en evidencia la vulnerabilidad de la comunidad trans en Argentina, en donde, al igual que en el resto del mundo, padecen más complicaciones para sobrevivir y conseguir trabajos estables, pero aún no hay datos sobre su impacto. La falta de trabajo, el bajo nivel de educación y las pocas posibilidades, son como consecuencia de, por ejemplo, el 90% de las mujeres trans subsiste ejerciendo el trabajo sexual, conducen a un escaso tiempo de vida. La situación durante la pandemia se agravó y la búsqueda por una dignificación de la población trans aún es muy pobre y cuentan con escasas posibilidades.
Con respecto a la violencia, la población trans es la más afectada por los crímenes de odio contra la comunidad LGBT.
La situación de empleo para las personas trans
La búsqueda de un empleo por parte de Tehuel se da en un contexto donde el acceso a un trabajo registrado -y no registrado también- es algo muy difícil de conseguir para la población trans. Un informe de 2020 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado en mayo último, señala que casi todas las personas trans del país viven en la pobreza y la indigencia. Como consecuencia de esto, por ejemplo, el 90% de las mujeres trans subsiste ejerciendo el trabajo sexual.
La situación de los varones trans, como Tehuel, no es diferente, ya que también son generalmente excluidos de los sistemas laborales e incluso de los establecimientos educativos. Un estudio de 2014 elaborado por la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTTA) y la Fundación Huésped releva que la marginación de este colectivo se traduce en una alta incidencia de ideaciones suicidas. Lo que esto genera no solo es una desigualdad visible, sino que se ven afectados los valores y dignidad de cada persona, Ana Quiroga lo plantea desde este concepto “El sentimiento de vergüenza y marginalidad, la culpa frente a la desocupación, es ahora indignación, conciencia de oprobio, y por tanto, un posicionamiento nuevo de lucha ante una realidad inaceptable que no responde a “un único mundo posible”. Los derechos humanos no deben seguir siendo vulnerados por el poder o una sociedad, carente de educación hacia el trato con el prójimo; la población trans debe sentirse honrada y segura, porque ante todo, todos somos seres humanos libres e iguales.
En septiembre último, el Gobierno nacional creó a través del Decreto N° 721/2020 un cupo laboral travesti trans en el sector público, que garantiza un mínimo del 1% de la totalidad de cargos y contratos para personas travestis, transexuales y transgénero, en empleos del sector público nacional Esta media, busca la inserción laboral en un contaxto de carencias para la poblacion trans y como plantea Mario Pecheny y Rafael de la Dehesa “Toda política contribuye así a la reproducción o transformación de un orden social y político, la regulación de tensiones, la integración de grupos sociales y la resolución de conflictos” En cuanto a estas medidas públicas, no se ven del todo ejecutadas y la población trans se ve afectada; es una clara respuesta de parte del Estado, ya que, la ausencia política, el no actuar, es una manera de tomar partido y dejar a la deriva un sector vulnerable.
Luego, el 27 de enero último, se lanzó el Registro de Anotación Voluntaria para que las personas transgénero, transexuales y travestis se inscriban y puedan aspirar al cupo de trabajo establecido.
“La prioridad ahora es buscar a Tehuel –aclara Ese Montenegro con “Página 12”-, pero también tenemos pendiente sentarnos a pensar el contexto. Eso es lo que tenemos que reparar porque suponiendo que Tehuel aparezca y esté todo bien, las condiciones estructurales que lo llevaron ahí van a seguir existiendo. El decreto de cupo trans es para celebrar y es una toma de posición del Poder Ejecutivo con respecto a nuestra comunidad, pero no alcanza. Necesitamos la ley. Una ley posibilita otras reparaciones que el decreto por sí solo no puede hacer”.
“Chequeado”, un portal de información, se contactó con el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, organismo del que depende este programa, para conocer cuántas personas se anotaron y cuántas fueron empleadas hasta ahora. Sin embargo, no se obtuvo respuesta al momento de publicación de esta nota. Este medio también realizó un pedido formal de acceso a la información.
Ana Quiroga en su texto habla de una supuesta “flexibilización laboral” y acá es donde podríamos hacer una breve relación con la falta de empleo de las personas trans y las situaciones precarias y preocupantes en las que viven. Tal como le ha pasado a Tehuel, desaparecido en un contexto laboral. La autora dice, “la flexibilización laboral definida como “modernización” y supuesta alternativa al desempleo, implica múltiples aspectos de alienación y fragmentación. Estos se sustentan en las exigencias planteadas para la inclusión en el proceso productivo: un involucramiento mental y físico que requiere una disponibilidad sin límites, 24 horas al día, 7 días a la semana, rotatividad arbitraria. Esta disponibilidad es antagónica con los proyectos personales, la vida familiar, el estudio, la práctica religiosa, comunitaria, política, el deporte. En síntesis, cualquier forma de existencia autónoma. Situaciones todas éstas favorecedoras por exigencia o aislamiento, de las adicciones. (...) Como la mayoría de los 30.000 jóvenes que en el conurbano de Buenos Aires no trabajan, no estudian, ni buscan empleo; convencidos que ni ellos, ni su situación puede ser modificada. Ellos son parte de la generación sacrificada por el Estado”. Y en este último párrafo, específicamente, podríamos hacer hincapié; Tehuel se encontraba en un contexto laboral difícil y HOY es víctima del Estado.
Un periodismo que lastima
Evidentemente, y bien sabemos que los medios de comunicación categorizan qué instituciones son importantes y cuáles no. Qué historias son interesantes y qué historia es noticia. En esas clasificaciones, no hay lugar para las personas trans. No tenemos que dedicar demasiado tiempo para verificarlo, solo hacernos algunas preguntas y responder con los datos duros que nos brindan los propios medios hegemónicos. La desaparición de Tehuel y la angustia de su familia no ocupó ninguna de las primeras planas de los periódicos. Muy pocos programas y noticieros informaron sobre el tema. Y de los que lo hicieron, muy pocos le dieron el trato y el respeto que merecen Tehuel y su familia.
Para que su desaparición tome mayor conocimiento y difusión, fueron necesarias movilizaciones de agrupaciones autoconvocadas y organizaciones que luchan por los derechos de las personas LGBTQ+, en conjunto con un fuerte reclamo constante de la familia y una gran visibilización de diferentes personas por las redes sociales. De otra manera hubiera quedado en el olvido y no hubiera ocupado ni una sola franja de algún medio de comunicación.
A partir de ello, los medios más importantes del país difundieron durante un par de días la foto de Tehuel contando brevemente lo que había sucedido. Sí, brevemente, porque la desaparición de un chico trans no puede ser agenda en un medio hegemónico. Luego de eso, queda claro que la responsabilidad del periodista se ha cumplido y Tehuel ya no aparece en el noticiero diario.
Hay que decir que la mayoría de casos de desapariciones o muertes de personas transgénero no llegan a los medios masivos. Y si lo hacen, son tratados de manera despectiva o violenta, negando la identidad autopercibida de la persona y actuando fuera del derecho instituido por la Ley de Identidad de Género (N. 26.743) sancionada en 2012. Mientras el paradero de Tehuel sigue siendo desconocido, para algunos noticieros se volvió más importante tratar al joven con pronombres femeninos en vez de centrarse en la gravedad del asunto. Además de haberse indagado en aspectos de la vida de Tehuel que nada aportan a la búsqueda, ni enriquecen la nota.
“Cuando la víctima es trans sobre lo primero que se especula es sobre su genitalidad, cómo se identifica, de qué trabajaba. De hecho hubo quienes deslizaban que tenía problemas de consumo y que le costaba mantener un trabajo porque ‘le gustaba la joda’. Falta que pregunten qué tan larga era la pollera que tenía”, dice Ese Montenegro, activista y una de las personas que se puso al hombro la campaña para buscar a Tehuel para “Página 12”.
Si hablamos de lucha por la identidad y por la dignidad para dejar de lado la discriminación en los medios de noticia; el programa de radio Marcha en Trilce Radio conversó con Tomás Máscolo, periodista y editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario, activista trans y militante del Partido de los Trabajadores Socialistas que integra el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, quien en la entrevista plantea su mirada sobre el tratamiento del caso de Tehuel en los medios hegemónicos, a lo que dice “yo creo que la cobertura ha mejorado producto del activismo, porque al principio parece que era bastante complicado que se entienda que se estaba buscando a un pibe trans de 22 años. No respetaban sus artículos, lo trataban en femenino, era bastante tedioso y producto de la denuncia de activistas y también de medios de comunicación independientes, se empezó a imponer que Tehuel es un pibe trans, que había empezado con su tratamiento hormonal hace poco y tiene una vida como todos nosotros. Así que al principio, sí, los medios tenían un trato nefasto, pero logramos que se respete y sobre todo que se tome en cuenta la Ley”.
Al plantear los hechos que sucedieron en torno a la desaparición de Tehuel, es interesante desarrollar el tratamiento que el Estado junto con los medios le dan a problemáticas como femicidios, travesticidios y transfeminicidios, ya que su abordaje es parte de una problemática no muy visible. Es por eso que, un informe realizado por la Subsecretaría de Política contra las Violencias por Razones de Género a cargo de Flavia Delmas; donde se expone el abordaje de casos como transfemicidios, femicidios y travesticidios en medios gráficos y digitales. El primer semestre del 2020, un total de 180 notas sobre género; de los 50 femicidios, era notorio el “corte y pegue”de los medios sin un abordaje en profundidad, y en ese lapso de tiempo se observó, tan solo 3 noticias de hechos de violencia hacia la comunidad trans. Estas noticias fueron abordadas desde la sección policiales implicando que estas muertes o desapariciones son “hechos de inseguridad”, es decir, que a pesar de que sus titulares tenían la palabra “femicidio” o “desaparecido”, se encontraron con relatos carentes de desarrollo y no se ponía en contexto el hecho en sí.
Teniendo en cuenta todo esto, no es menor el rol de los medios como difusores de discursos que contribuyen a diversas miradas y sentidos en el seno social. Por tanto, es fundamental que actúen de forma responsable para promover la igualdad de género y respetar la privacidad y la identidad de todas las personas mencionadas. Solo así dejarán de contribuir a la reaparición de la desigualdad y al estigma de las personas trans. Actualmente se encuentra vigente la Ley 26.743 de identidad de género, sancionada el 9 de mayo de 2012, que establece que la identidad de género autopercibida por cada persona debe ser respetada en los ámbitos públicos y privados.
Los medios de comunicación deben recorrer un largo camino de aprendizaje y transformar los imaginarios desde los que se abordan estos asuntos. De esta forma, los medios deben aprender y estudiar leyes, capacitarse y trabajar en un nuevo enfoque de sus redacciones que no sea de un único enfoque, sino que se trabaje con interseccionalidad. Además, y de suma importancia, deben incorporar a su equipo de trabajo a personas trans, travestis, feministas, homosexuales, activistas relacionados con los temas que se trataran, etc.
Otras propuestas para evitar errores a la hora de dar informaciones sobre personas transexuales son, documentarse adecuadamente antes de transmitir una información inexacta o irrespetuosa, acudir y potenciar las fuentes directamente afectadas, presentar la transexualidad con naturalidad, evitar la visión compasiva, sensacionalista, curiosidad morbosa y frivolidad, entre muchas cosas más.
Ana Quiroga se refiere al “interjuego entre condiciones objetivas, características actuales del orden socio histórico y rasgos subjetivos”. En su análisis resalta la necesidad de comprender, posicionarse e intervenir en los procesos sociales y subjetivos, atendiendo al entrelazamiento y las mediaciones entre ambos. Es importante mencionar que abordar la construcción de los procesos de subjetividad plantean un desafío infinito, cambiante y complejo tanto como lo es el mundo social. Así entendemos que a pesar de ser, para muchas personas, un proceso complejo debe buscarse la forma de entenderlo y abordarlo de manera respetuosa.



Comentarios